lunes, 31 de mayo de 2010

domingo, 30 de mayo de 2010

Notas sobre la sediciosa Fatena Al-Gurra a próposito de Excepto yo (El Gaviero, 2010)


Año 2005, se organizan unas jornadas de intercambio entre poetas andaluces y poetas palestinos. Llegamos a Gaza tras pasar incómodos controles y ariscas alambradas, uno de nosotros es retenido por soldados israelíes sin una explicación coherente. Hemos trazado un camino desde la Jerusalén judía, del lujo occidental al desierto y en Gaza nos esperan las formas del subdesarrollo. El camino estaba minado de paranoia. El miedo y la rabia se reparten a un lado y al otro de la frontera, es cierto, la pobreza sin embargo sólo tiene rostro palestino.
Allí conocemos a los poetas que ya habíamos leído, los que luego vendrán a España. Están Bashir Shalahs, Sumaya al Susi, Hala al Shorof y el joven Yusef al Quidra. Su poesía oscila entre el grito rebelde juvenil contra la situación de su pueblo, el largo poema discursivo y la sombra de Darwish. Son poetas, eso debe bastar, pensamos que ya es suficiente alimentar la llama de la poesía entre escombros y alambre de espino. Tal vez aquí sea más necesaria que en ningún otro lado.
Entonces Fatena. Como un cristal destellando entre las ruinas. Leemos en un centro escolar, los alumnos nos muestran sus cicatrices, pero también notamos que están vivos y que sueñan. Yo noto que mis poemas se deslíen, que pierden sentido ante tanta realidad. Entonces Fatena, un par de poemas que golpean de verdad. Al oírlos pienso en Celan, pienso en la elipsis como motivo central del arte, noto como se activan los mecanismos de la poesía que conmueve por sí misma, sin añadidos. Mis compañeros de viaje también han experimentado el alud. Hay una poeta gigante en la pequeña Gaza.
Fatena al Gurra.
Tras los versos hay una mujer hermosa con un brillo negro en la mirada, es una mujer fuerte, quiere beberse cada gramo de conversación, aprehender cualquier cosa que salga de los labios de esos visitantes, ya sobrepasados. Comemos en un restaurante frente al puerto que la UE ha construido dos veces, las mismas que Israel lo ha bombardeado. Cuando el sol amenaza con irse Fatena se excusa y desaparece: su familia no permite que ande en la calle con la noche vencida. Tampoco la dejaron participar en el intercambio: nunca vino a España. Se ha ido la mujer magnética. Ex-presentadora de televisión, activista por los derechos de la mujer. Doblemente sometida, por el integrismo islámico y por Israel. Meses después la llegada de Hamash al poder en Gaza la sentenciará al ostracismo total. Entonces el exilio. Egipto. Bélgica. Centros para refugiados. Desarraigo. Entonces El Gaviero.
Excepto yo.
Este libro es un diván, una antología que la propia autora ha confeccionado desde sus libros publicados y algunos inéditos. Destaca el título de su segundo poemario, publicado en El Cairo en 2003: Una mujer muy sediciosa. Sí, así es Fatena. También su poesía, que podemos leer en árabe o volcada al castellano por Rosa-Isabel Martínez Lillo en una estupenda edición (casi no hay sorpresa en esto) del Gaviero en su colección Salamandria. Todos seguimos en aquella cena excepto ella, todos viajaron a España excepto ella. Sin embargo su poesía está aquí para quedarse.
Excepto yo. Dividido en secciones como “El libro del sueño” o el explícito “La lengua es un ritmo salvaje y el texto la pregunta del vacío”, y es que hay en este libro una constante indagación sobre la función del lenguaje en el sistema de valores, en el sistema del poder y su crítica. Un dibujo en el muro que la encerró para el macho. El machismo, la religión, el lenguaje como cárcel y como vía de escape. Pensemos en El Corán, como caligrafía sagrada. Pensemos en algunas fotografías de Shirin Neshat. Cuando se erige la palabra se estropea el mecanismo del lugar. Una presencia que desconcierta, como la del hombre, que es también la tradición y el encierro: eres tierra y tumba. Comprobamos que en estos poemas anida un grito de rebelión, un grito sordo, consciente del silencio y el silenciamiento. La rebelión es mirar una rosa hasta pulverizarse los ojos, decía Alejandra Pizarnik. Esa es la rebelión de Fatena, no renunciar a la belleza, a las posibilidades expansivas del lenguaje poético, a su cuestionamiento, a ensanchar límites respecto a la tradición moral y literaria de la que parte. Tener conciencia de la ruina. Saber que cualquier dios es sordo. Extirpar la belleza del miedo: saltó/ desde tus dedos una fina traducción de las cenizas. Tener conciencia de que el lenguaje, también la poesía que chilla verdades, no es otra cosa que una impostura. Destaca el uso de la ironía, las palabras truncadas que se repiten varias veces a lo largo del texto: l...a... y allí se corta, el lenguaje no sirve, sólo es una pregunta, un camino, no hay lugar al que regresar desde las palabras. Otra cosa sucedería si hubiera sido él, seguramente, pero es ella, la mujer muy sediciosa, la poeta oculta entre los cascotes de Ciudad de Gaza, ahora entre refugiados, con un brillo negro en su mirada. Embarazada de sí. Entonces su poesía:

A ella se le asemeja una mujer que frivolidad viste
un azote cuyos pasos extiende
y un vacío con el mismo volumen del porqué de la creación
¿qué generará en breve?
La pregunta tiene margen..., la fisura del mar incapaz de llegar
van menguando sus pies cuanto más andan
y el abismo se esconde.

[Raúl Quinto en El Maquinista de la Generación número 118, mayo de 2010]



viernes, 28 de mayo de 2010

Postal de olvido de Verónica Aranda por Agustín Calvo Galán

Postal de olvido. Verónica Aranda
Prólogo de Antonio Gala
Ilustraciones de Marta Useros y Javier Cantalapiedra
El Gaviero Ediciones (Almería, 2010)

A menudo se viaja con la cámara a cuestas para ir dejando constancia gráfica de lo visto y que los amigos y familiares, a la vuelta, se cansen envidiando nuestro periplo. Pero ¿y lo vivido? ¿Cómo relatamos la vivencia más allá de las imágenes, más allá de las postales que enviamos o que olvidamos enviar? En la respuesta, tal vez, hallemos la diferencia entre el turista y el viajero: en las diferentes maneras de vivir el viaje y en cómo después lo asimilamos y compartimos.

Por supuesto, también el poeta viaja con la parcialidad de una mirada, con su forma de ver el mundo a vuela pluma. Verónica Aranda, joven poeta y traductora pero con un amplísimo bagaje a sus espaldas, con esta Postal de olvido, -con prólogo de Antonio Gala e ilustraciones de Marta Useros y Javier Cantalapiedra, en una edición muy cuidada y bella, en forma de cuaderno, como habitualmente nos tiene acostumbrados la editorial almeriense El Gaviero Ediciones- nos trae la atención con la que ha viajado en forma de poemas. Viajar poniendo atención es viajar recuperando imágenes y detalles, que, tal vez, la colectividad olvidó, pero que ahora, la poeta tendrá la capacidad o la habilidad de hacernos recordar: desvelar.

Toda visión es fragmentaria y lo visto, incluso lo fotografiado, puede ser olvidado con mucha facilidad. Pero lo vivido, las sensaciones, es lo que puede permanecer sin necesidad de soporte gráfico; y en este caso la palabra escrita, el poema permanece y Verónica nos lo anuda. La poeta no se limita a enviar postales desde diferentes lugares del planeta, en cada uno de los poemas que conforman este trayecto, sino que implica la sucesión de acontecimientos y reabre la realidad que oculta cada lugar a través de todo aquello que allí sucedió, con cierto aire de anacronismo o de viaje en el tiempo, para atraparlo en versos libres y palabras de amada y sencilla exactitud, donde repetir, poema tras poema, el extrañamiento, o el olvido, de la propia existencia en un presente al que no tenemos más remedio que regresar. Al igual que en un buen viaje, disfrutamos de su lectura, y no deseamos que llegue nunca la última página.

Agustín Calvo Galán
http://visualpoetry.blog.com.es/

Fuente: Revista de letras

viernes, 21 de mayo de 2010

El Gaviero y el mar: fragmentos literarios para navegantes

Imagen: Ana Santos Payán

Lo que falta en un viaje por mar son las flores. Imagínese campos enteros de madreselvas y violetas en pleno océano... ¡Sería maravilloso!

Virginia Woolf, Fin de viaje.

(Para Begoña Callejón)

lunes, 17 de mayo de 2010

Primavera gaviera

La originalidad de la editorial almeriense es reconocida en el panorama nacional. Después de Antequera, Córdoba, Soria y Sevilla, El Gaviero Ediciones está presente en LILEC 10 en Almería, celebrará el día internacional de los museos en Gijón el próximo día 18 y presentará una de sus novedades en Madrid.

El Gaviero Ediciones ha colaborado con Laboral, Centro de Arte y Creación Industrial de Gijón, por segundo año en la celebración del día internacional de los museos. El próximo martes 18 de mayo tendrá lugar en dicho Centro el encuentro con el poeta Juan Carlos Mestre (Premio Nacional de Poesía en 2009) a las 12.00 h. Y posteriormente, a las 19:30 h. en el Centro de Cultura Antiguo Instituto, el poeta leonés nos deleitará con un recital músico-poético que será retransmitido mediante streaming.

En estos días verá la luz la edición en papel del resultado del taller de acción editorial dirigido al público infantil que la editora Ana Santos coordinó para LABoral durante el pasado mes de abril. El proyecto denominado “Un día de libro”, realizado con un equipo formado por la compañía madrileña Volvoreta, Maite Dono, Héctor Crehuet y Tomoto, cosechó un rotundo éxito: 250 niños se convirtieron en la tipografía de palabras y versos; y los más conocidos fragmentos de la literatura universal fueron arrojados a las calles de Gijón entre disonancias electrónicas.

La editorial de Almería, en compañía de REPE, Red de Editoriales de Poesía Emergente, ha estado presente en la Feria de Edición Independiente SELIN celebrada en Antequera, en la Feria del Libro de Córdoba, en la Feria especializada en Poesía de Soria y en la Feria del libro de Sevilla donde presentó su colección “Troquel”, serie patrocinada por el IAJ de Almería.

Actualmente participa en LILEC-10, Festival del libro y la lectura de Almería. En la caseta gaviera firmarán sus libros María Eloy-García, Begoña Callejón y la fotógrafa Isabel Aranda, que realizará un retrato a quien adquiera su libro, siguiendo recetas marineras y antiguas técnicas fotográficas (sábado 22 de mayo desde las 19:00 h., ¡aunque llueva o se nuble, se garantiza el trabajo!). Muchas otras sorpresas aguardarán a los lectores durante estas dos semanas de feria en la caseta de El Gaviero. Raúl Quinto dará a conocer su novedad Idioteca en el Teatro Apolo el jueves, día 20 de mayo, a las 20:00 h. La presentación correrá a cargo de Miguel Gallego, profesor de la Universidad de Almería.

Por último, el día 21, en la mítica librería “Arrebato” de Madrid se presentará la última entrega de la colección “Guairo”, Postal de olvido de Verónica Aranda. Cabe destacar que este delicado y sugerente poemario es el resultado de una acción en la que la poeta envió postales a diversos amigos repartidos por el mundo para posteriormente recuperarlas con las huellas de sus viajes en el tiempo y en el espacio.







domingo, 16 de mayo de 2010

Un día de libro impreso



Esta semana el resultado del Taller de acción editorial: Un día de libro, desarrollado para LABoral Centro de Arte y creación Industrial, se convertirá en papel gracias al patrocinio de EUJOA.

lunes, 10 de mayo de 2010

Retrato Gaviero por El Hombre Sentado


Gracias al Hombre Sentado por este bello retrato de nuestro gaviero.

Nace la Red de Editoriales de Poesía Emergente (REPE)

Agrupa a siete editoriales independientes de todo el país

10 de mayo de 2010.- Siete editoriales independientes españolas, cuyos catálogos prestan atención especial a la poesía, se han unido para formar la Red de Editoriales de Poesía Emergente (REPE). Así, integrada por Ediciones del 4 de Agosto (Logroño), Cangrejo Pistolero Ediciones (Sevilla), Editorial Eclipsados (Zaragoza), El Gaviero Ediciones (Almería), Huacanamo (Barcelona), La Bella Varsovia (Córdoba) y Ya lo dijo Casimiro Parker (Madrid), REPE decide unir sus esfuerzos para «poder otorgar visibilidad tanto a nuestros títulos, como a nuestros autores», según apuntan en su manifiesto fundacional.

De igual forma, REPE supone una apuesta por la «bibliodiversidad», tan necesaria en el panorama editorial, tendiendo una mano a los lectores habituales de poesía, a quienes —con esta unión— se facilitará la labor de búsqueda de nuevos títulos y propuestas artísticas. «Además de mostrar el peculiar catálogo de cada editorial, esta confabulación de pequeños guerreros de la poesía permitirá ofrecer al público el heterogéneo y rico panorama de la creación española más actual», asegura Ana Santos, responsable de El Gaviero y portavoz de REPE.

Entre las actividades propuestas por REPE figura la organización de encuentros para la difusión de sus novedades editoriales, así como la asistencia a ferias del libro. Por el momento, REPE ha estado presente en la Semana de la Edición y la Literatura Independiente (SELIN) de Antequera, del 15 al 18 de abril; en la Feria del Libro de Córdoba, del 17 al 25 de abril; y en la Feria del Libro de Soria, única en todo el país dedicada en exclusiva al género poético, del 28 de abril al 2 de mayo. Del 6 al 16 de mayo, REPE está en la caseta 29 de la Feria del Libro de Sevilla, y del 14 al 23 de mayo en la Feria del Libro de Almería, así como en otras citas de las que REPE dará puntual cuenta en su blog, http://repepoesia.blogspot.com























REPE en Córdoba. Imagen: El Cangejo Pistolero.




domingo, 9 de mayo de 2010

El Gaviero y el mar: fragmentos literarios para navegantes

Fotografía: Hermanos Ybáñez . Colección Lencina Ruiz. Museo Comarcal de Hellín.

Que el marinero con una mujer en cada puerto
zarpe tranquilo. No estamos solas:
que la mujer del puerto tiene un hombre en cada marinero.

Carmen Camacho,
Minimás, 2008.

jueves, 6 de mayo de 2010

El Gaviero en la Feria del Libro de Sevilla

Troquel es una colección híbrida, o mejor, una colección construida con libros híbridos en los que todos los géneros tienen cabida. Libros en los que se mezclan narrativa, monólogos teatrales, guiones cinematográficos, poesía, ensayo, idiomas, música, sms..., con total libertad y coherencia.


Los libros publicados hasta la fecha son:


- Antonio García, La eterna promesa.

Prólogo: Francisco Martínez

Ilustrado por Alejandro Ortega


- Ana Gorría, Araña

Prólogo: José Luis Gómez Toré

Ilustrado por Pepa Cobo

Partituras: Juan Gómez Espinosa


- Natalia Manzano, Apnea

Prólogo: Espido Freire

Ilustración Patricia Martínez


- Antonio Portela , Ciudadano romano

Prólogo: Juan Bonilla

Ilustración: Fran Úbeda


- Alejandra Vanessa, El hombre del saco

Prólogo: Matías Clemente

Ilustración: Aurora Rumí


- Germán Guirado, Menos tú

Prólogo: Javier Corcobado

Ilustración: María Ángeles Hernández. Maki

- Sofía Rhei, Química

Prólogo: Pedro Cañas Navarro

Postfacio: Antón Faedo

Ilustración: Jacqueline Toon


- Juan Manuel Gil, Inopia

Prólogo: Enrique Vila-Matas

Ilustración: Ramón David Morales


- Ana Tapia, El polizón desnudo

Prólogo: Ana Gorría

Ilustración: Carmen Hernández


- Begoña Callejón, Cenicienta en sangre

Prólogo: Natalia Zarco

Ilustración: Ana Canteras


- Raúl Quinto, Idioteca

Prólogo: Alberto Santamaría

Ilustración: Cristina Llorente


Reseña de Postal de Olvido por Elena Medel, en Calle 20


Fuente: Calle20

miércoles, 5 de mayo de 2010

Reseña de Antonio J. Alías en Afterpost

Lo que usted quiso saber sobre arte y nadie le explicó: “Idioteca”, Raúl Quinto

Raúl Quinto se confirma como un escritor iconoclasta con la publicación de Idioteca. En primer lugar porque escapa del verso como forma de expresión poética para instalarse en una aparente narrativa y, segundo, porque lo hace corrompiendo al arte entendido como lugar de representación, pero arrastrando también toda esa literatura crítica que le acompaña (mitos, anécdotas). De esta manera se articulan las veintidós piezas en el libro: una serie de relatos ficcionales que parten de imágenes artísticas conocidas con el fin de llegar a otro sitio. Por esa misma razón, y con el objetivo de ofrecernos algo distinto, la escritura de Idioteca no se establece ni en el ensayo ni en la ficción, puesto que es el suyo un discurso propio. Esta disconformidad se entiende bien no sólo por la existencia de fronteras entre discursos, sino porque también dentro de sus límites es donde se conforman los lugares comunes. Y estas convenciones son las que, de una manera u otra, afectan directamente a la creación, limitándola.

Sin hacer explícitamente un ejercicio contrahegemónico, Raúl Quinto se centra entonces en algunos lugares reconocidos y conservados por el arte institucional, en provecho de su propia obra. Esto es, iconografías reconocibles por cualquier ojo que han pasado a ser hitos artísticos y modelos que seguir, pero que él desmonta en su intento de explicar que el arte también se reescribe página tras página. Una trans-cripción de imágenes, en todo caso, a la única imagen que aparece en el libro: la escritura. Y aquí una de las claves de Quinto: hablar de imágenes desde otra imagen. Estas, en la obra, se cuentan pero no están; al menos no ilustradas en el libro. Por eso esta idioteca no se puede confundir con un museo al uso, ni siquiera comparar con un catálogo. Acaso sería –como sugiere Alberto Santamaría en el prólogo- una escritura que se constituye, exactamente en eso, en la presencia de una ausencia (phantasma-phantasía) y en la fabula que de allí surge.

Así, el arte es tan solo un medio, una excusa recreativa. Y este obra no es más que la pátina engañosa que cubre el acontecimiento verdaderamente poético de Quinto: “No se trata de mímesis sino de crear algo más perfecto que el modelo”. Si no entendemos esto, es que somos tontos, aunque esto es ya un problema de recepción.

1. Lo que usted quiso saber (es Historia del Arte). Como pasa en todas las disciplinas académicas desde que la Ilustración decidió poner orden –y conservar- el conocimiento, la Historia del Arte ha ido emancipándose de la Historia general para crear su propio discurso sistematizado. Basado igualmente en hechos (demasiadas fechas) el arte institucionalizado es lo que contemplamos en los museos y lo que aprendemos superficialmente a nuestro paso por el sistema educativo: una sucesión de diapositivas a destiempo, una mitología asociada a cada una de ellas y, detrás de todo, las ocurrencias del artista atormentado. Y esto es lo que se ha convenido. Sin embrago, cada una de las páginas de Idioteca nos da una lección en arte mientras desarma la inútil metodología científico-positivista que prevalece en los dominios de lo propiamente fenomenológico:

“Todo esto lo sabemos por la Historia y su prospección de documentos y fuentes primarias y secundarias, lo sabemos por los rayos x y su electromagnetismo indiscreto, y también lo sabemos porque el pintor tuvo hijos pintores que pintaron sus pinturas. Y ese hecho no debe invalidar la posibilidad de que la verdadera Historia de la pintura pueda estar oculta bajo las capas de colores y formas que hoy estudiamos y aplaudimos.”

Raúl Quinto juega, pues, con un lenguaje crítico establecido (a veces ordena las ideas y sus partes en diversos puntos) para destrozar con su parodia irónica el sentido pedagógico sobre aquello que, en ocasiones, es indemostrable: la póiesis artística. Frente a lo que la Historia determina, lo crítico se manifiesta como elemento desestabilizador. Por eso, todas las imágenes que se nos describen en los textos del libro, inician el recorrido desde su plano fijo (lo que es reconocido por el Arte, en mayúsculas) hacia un plano menos referencial y, por tanto, menos evidente, incluso desconocido. Se podría afirmar que éste es un ejercicio de desconocimiento, que lo que trata es, justamente, de buscar maneras de ser más de lo que se es, crear una violencia contra lo establecido o aprender desaprendiendo: “Queremos volver a la realidad. Dilapidar herencias”. Al final, este desplazamiento de la imagen representada hasta el encuentro con su acontecimiento es la propia escritura (lenguaje) fabulosa del poeta murciano, o lo que es igual, un nuevo lugar que se escinde de la Historia del Arte.

2. Lo que nadie le explicó (es poética). En el relato “Arena y distorsión” Raúl Quinto usa dos representaciones artísticas materialmente diferentes y distantes en el tiempo: una pintura, Perro ahogándose en la arena, de Goya y la canción de Sonic Youth Shadow of a doubt. Y las hace coincidir en una sola imagen: “mientras Goya pinta a su perro en la arena lo que escucha en su cabeza es Shadow of a doubt”. Ese momento en el que ambas confluyen, en el que se hacen intercambiables e, incluso, un mismo instante creativo (más allá de espacio y tiempo) es el acontecimiento de su escritura en Idioteca. Y éste es tan solo un ejemplo de los muchos con los que cada relato abre grietas y busca nuevos espacios para la ficción. Reescribiendo las referencias de nuestro imaginario cultural, Raúl Quinto enseña una silenciosa poética: dañando sin incomodar, sacando poesía de donde sólo hay dato. Que esto sea un relato de ficción, es una realidad. Es una imagen (poética) hecha en el lenguaje de imágenes que no vemos. Es un acontecimiento que deviene fábula y que se escribe contra los hechos históricamente acaecidos, contra lo que oficialmente conforma nuestro acervo cultural (de hechos).

La complejidad de Idioteca como libro reside, precisamente, en la negación de una idea muy extendida: el libro no es una imagen representativa del mundo; el libro se hace mundo, dice su autor, “hilado en sutiles correspondencias” con este otro mundo que habitamos y desde el cual (lo) leemos. Aquí o allá, lo que acontece pone en conexión cualquier parte con ningún sitio a la vez. Como sucede en cada verso de estas pequeñas narraciones que se escriben a modo de ensayo. Todo eso puede estar ocurriendo. La presencia de las imágenes ausentes también, pero eso dependerá ya de la imaginación del lector, de su memoria [externa].

Antonio J. Alías

Fuente: Afterpost