sábado, 30 de junio de 2012

Lectura scifipoética en Valladolid




José Pablo Barragán, La nave


Prólogo: Luis Alberto de Cuenca
Ilustración: Raúl Concheso

[1] Tormenta cósmica 
Imagen: Santiago Girón
Texto: Pedro J. Miguel

[2] Ghost in machina
Imagen: Pablo Gallo
Texto: Estíbaliz Espinosa

[3] Zona-Cero
Imagen: Joaquín López Cruces
Texto: Raúl Quinto

[4] Chatarra y sueño
Imagen: Amaia Ballesteros
Texto: Javier Rodríguez Marcos

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jueves, 28 de junio de 2012

El Gaviero y el mar: fragmentos literarios para navegantes

Foto: Ana Santos Payán


[...] 


Contra los peñascos, las olas chocan
y su constante caricia
         algún día será un paisaje
de alegría y destrucción.


Posiblemente éste sea el origen, pero
           hoy eres forastero,
hijo de ningún lugar.


Martín Rodríguez-Gaona, Codex de los poderes y los encantos, Olifante, 2010.

martes, 26 de junio de 2012

La colección troquel de El Gaviero por Carmen Camacho (Sevilla, 2010)

El otro día le leía a Bertand Russell -que fue Lord, pero para mí, además, es un santo- que mucho mejor aún les hubiera ido a las hermanas Brontë si no hubieran vivido su juventud en un entorno hostil. Sobre todo a Charlotte -decía San Bertand-, que tenía el ánimo menos fornido que el de Emily. Si el rato y la energía que aquellas dos mujeres jóvenes tuvieron que emplear en mantener su independencia mental frente a los prejuicios e impedimentos lo hubieran dedicado a escribir, sin duda habríamos salido ganando todos: ellas, la creación, la libertad y por supuesto nosotros, sus lectores. Hay quien piensa que los obstáculos son buenos y que en ellos se crecen los talentos. Yo pienso -y sospecho que no sólo yo en esta mesa- que la adversidad lo único que hace es la puñeta y que lo que siempre hace falta es lo contrario, esto otro: abrir paso, dejar ser y hacer posible. Tengo la certeza, y con ella el gustazo, de hablaros de un proyecto que se está llevando a cabo con el valor, con el conocimiento y con el criterio que hace falta para abrir ventanas o hacer troqueles por donde la creación joven de calidad y de vanguardia se salga. Esta es la Colección Troquel, un proyecto del IAJ de Almería y de El Gaviero Ediciones.


La Colección Troquel es una buena idea hecha colección de libros. Esa buena idea es precisamente dar su sitio, un espacio editorial en condiciones, a la creación de vanguardia hecha por escritores jóvenes de talento, de Andalucía, sí, pero no sólo. Acabo de decir en una frase -subordinadísima, pero frase-  demasiadas cosas hermosas (hermosas sí, dicha la hermosura en su acepción de belleza pero también en ese otro sentido, tan del sur, de cosa grande) que requieren celebrarse una a una. Así que comienzo:



Lo primero: esta colección está dedicada a divulgar el trabajo de escritores jóvenes que uno) despuntan en la escritura  -no como un mero ejercicio gramatical sino como lo que es, una operación artística-  y dos) estos autores hacen de esa capacidad para la escritura artística vida y labor propias, como diría Claudio Rodríguez. Dicho de otra forma, estamos hablando de jóvenes escritores comprometidos con lo que tienen que comprometerse, que es con la letra, con darla y sacarla en libertad. Y por desgracia no es perogrullo esto que estoy diciendo, que en esta sociedad del éxito exprés hay personas más interesadas en ser escritoras que en escribir. Sé que no es el caso de los autores de esta colección. En Troquel encontrarán letraheridos, como dicen los catalanes. Letraheridos jóvenes pero que han dado señales estupendas de temperamento para la escritura y-puedo afirmar, acerca de los autores de la colección que conozco en persona- también para la vida. Ya han dado que hablar, o mejor -corrijo- , ya han dado mucho y bueno que leer.
Y no sólo hay aquí letraheridos. En Troquel encontramos ilustraheridos  -jóvenes artistas que hacen del texto su trazo- y peazoprologuistas (Vila-Matas, Bonilla, Corcobado…).
La segunda cosa que hace tremenda a la colección es que en ella cabe la vanguardia. Y no es tan normal tampoco decir esto si tenemos en cuenta que hay un mercado, que este mercado iene sus leyes, y que tantas veces esas sus leyes dejan fuera y sin casi amnistía a lo que uno) no sea conservador en forma o fondo, o dos) no sea espectacular, a secas. Literatura de vanguardia y literatura de retaguardia son los conceptos extremadamente visibles y que no requieren demasiadas explicaciones. Los grandes escritores, de ahora y de antes, son siempre de vanguardia. En Troquel tiene cabida precisamente esta escritura, la nueva y sin corsés. Y si para ello hay que detonar los géneros hasta que revienten o mezclarlos o inventarlos o también tenerles fe, pues bien, hágase.
Esto de quebrar géneros, o mezclarlos, o darles cabida a todos sin atender más que a la buena letra, es tal vez una de las características más destacadas de este proyecto. Troquel es una colección necesariamente híbrida, que da salida a creaciones hechas con calidad y en libertad. No sólo en la colección tienen cabida todos los géneros, también en cada uno de los libros, si a la autora o autor le hace y le place. Muchos de estos libros mezclan a voluntad de sus creadores narrativa, monólogos teatrales, guiones cinematográficos, poesía, ensayo e incluso idiomas, con total libertad y coherencia. Obras de este andamiaje no caben en un certamen de equis versos, tema: el aire, ritmo dactílico, rima asonante. En Troquel son bienvenidas las musas sin faja o sencillamente textos que por su hilván distinto no encontrarían concurso literario que les viniera bien.
Me resulta natural, casi biológico, que una edición de estas características esté al cuidado de El Gaviero, editorial que tiene gusto por lo anfibio, por lo que, por vocación no tiene paredes, porque dialoguen las gentes y las artes y los géneros y que nos divirtamos o nos sintamos los dentros todos, lectores y autores, atravesando tabiques, crujiendo por dentro, pasando pantallas.
Exacto y estupendo, por cierto, también el nombre de la colección, Troquel: el troquel presta fantasía y posibilidades a lo que se corta, hiende y tunea, da pie al trampantojo y al estreap tease, da posibilidad y jareta. Rompe. Noble oficio este vuestro de la hendidura.
Y tercer asunto que me encanta de Troquel: que claro que apoya a los jóvenes creadores de Almería y de Andalucía, pero no tiene empecinamientos localistas o provincianos, que lo único que harían es poner naftalina entre las páginas que se apolillan. Aquí corre el aire y están y se encuentran y dialogan y eso es bueno para la letra y para los lectores, escritores de aquí y de alla. Desde Almería, Troquel se persigna en el nombre del norte y del sur y del este y del oeste. No vaya a pasar lo que me pasó a mí el otro día, que leí en una guía de viajes de Sevilla que en Palacio de Dueñas nació Antonio Machado, “poeta local”, decía, textualmente. Casi me vuelvo loca con ese “local”. A uno de nuestros poetas más universales esta guía lo encerraba con llave en su casa.
Una iniciativa como ésta, que quiere dar alas a obras punteras de autores jóvenes de calidad necesita ser un proyecto editorial completo. No se puede publicar de cualquier modo textos de altura y mucho menos si éstos son de jóvenes que andan abriendo brecha y respirando por ella. Antes de editar mal es preferible no hacerlo -lo poco, no lo olviden, es peor que la nada-. Para editar la colección Troquel, el IAJ de Almería y El Gaviero parece que se hubieran tatuado en el pecho esto que dice Juan Ramón Jiménez:

Lo esencial en este asunto gráfico es que cada uno haya la mejor edición posible, nunca lujosa, de la obra ajena o de la propia; y pensar que si no nos es dado hacerla a nosotros, nadie la haría como nosotros[1]

También decía que “en poesía la forma debe ir por dentro, la idea por fuera”[2], y se me antoja a mí que esta receta también es válida para la buena edición.
Pero el reto de editar, de editar con calidad, no se agota en el hecho de sacar libros bonitos. Editar bien no es sólo maquetar en condiciones, aunque bien sea cierto que la disposición de la caja, la cubierta, el título, el tamaño de las palabras etc., todo eso unido represente, súbitamente, el valor del texto. El verdadero editor tiene como trabajo primero saber leer, tener criterio, para dar a la luz los textos que realmente merezcan la pena, o mejor dicho, que merezcan la alegría.
Y por supuesto, tarea del verdadero editor también es saber cómo hacer llegar esos textos a las manos de los lectores que sepan apreciarlos y valorarlos.
A todo esto se le llama editar con primor y anchura, y todo esto es lo que nos están dando los promotores, editores y autores de Troquel: en cinco años que ya llevan, los libros de Troquel han sido acogidos por la crítica y han llegado a las manos de cada vez más lectores. Araña, de Ana Gorría o Ciudadano Romano, de Antonio Portela, ocuparon el primer lugar en la lista de ventas de la librería Hiperión. A esto le llamo yo auténtico beneficio social: que textos emergentes, naturalmente transformativos, consigan llegar a las manos, a las entendederas -y a las sentiderasde los lectores, no deja el mundo tal cual estaba.
Proyectos como éste son motivo suficiente para que la Feria sea auténticamente una feria, una fiesta, la celebración del libro, y para que a esto que siento se llame alegría.


Y termino con unos versos que, desde que me propusieron presentar la colección, me vienen rondando por dentro: A comienzos de los años 70 del pasado siglo, el poeta Robert Frost se vanagloriaba de haber cobrado un Potosí por sus versos; y esto le mereció la réplica estupenda de Fernando Quiñones, que habló del arte y de los jóvenes escritores, en este poema inmenso, Honorarios[3]:


HONORARIOS
No se envanezca Frost
de los mil dólares por verso
ni de sus cenas con el Presidente,
que el joven al-Usbuni, llegado ayer de Málaga,
cobró cien doblas por un elogio
y durmió luego con la reina.

[1] Juan Ramón Jiménez, Aforismos. La Veleta, Granada, 2007; cit. pág. 21.
[2] Ibid., pág. 20.
[3] Fernando Quiñones. Crónica personal. Fundación José Manuel Lara, Sevilla, 2005. Pág. 163. 


TROQUELEs una colección dedicada exclusivamente a escritores jóvenes, editada en colaboración con el Instituto Andaluz de la Juventud y construida con libros híbridos en los que todos los géneros tienen cabida.
[1] Antonio García Fernández, La eterna promesa
Prólogo: Francisco Martínez
Ilustración: Alejandro Ortega
[2] Ana Gorría, Araña
Prólogo: José Luis Gómez Toré
Ilustración: Pepa Cobo
[3] Natalia Manzano, Apnea. Método de inmersión
Prólogo: Espido Freire
Ilustración: Patricia Martínez
[4] Antonio Portela, Ciudadano romano
Prólogo: Juan Bonilla
Ilustración: Fran Úbeda
[5] Alejandra Vanessa, El hombre del saco
Prólogo: Matías Miguel Clemente
Ilustración: Aurora Rumí
[6] Germán Guirado, Menos Tú
Prólogo: Javier Corcobado
Ilustración: Mª Ángeles Hernández Marín. Maki
[7] Sofía Rhei, Química
Prólogo: Pedro Cañas Navarro
Postfacio: Antón Faedo

Ilustración: Jacqueline Toon
[8] Juan Manuel Gil, Inopia
Prólogo: Enrique Vila-Matas
Ilustración: Ramón David Morales
[9] Ana Tapia, El polizón desnudo
Prólogo: Ana Gorría
Ilustración: Carmen Hernández
[10] Begoña Callejón, Cenicienta en sangre
Prólogo: Natalia Zarco
Ilustración: Ana Canteras
[11] Raúl Quinto, Idioteca
Prólogo: Alberto Santamaría
Ilustración: Cristina Llorente
[12] Elise Plain, Pan para la princesa
Prólogo: Maite Dono
Ilustración: Rocío Arana
[13] Sara R. Gallardo, Epidermia
Prólogo: José Luis Piquero
Ilustración: Diego de Haro
[14] Pablo López Carballo, Crea mundos y te sacarán los ojos.
Prólogo: Julián Rodríguez
Ilustración: María G. de Azcárate


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lunes, 25 de junio de 2012

Interior metafísico con galletas de Alberto Santamaría por A. Sáenz de Zaitegui



Cosmos significa orden. En el caos no es posible controlar, dominar, no hay jerarquías. Es lo que hace el demiurgo: ordena. Entonces aparecemos nosotros. A los seres humanos nos gusta el jaleo. Nos regimos por una lógica ni musical ni matemática, sino ilógica. Tendemos a llamar las cosas por cualquier nombre menos el suyo. Vemos la paz, y decimos: “Las palomas, como tajos/ de edad envenenada, acuden/ al rito funerario del pan”. Esto nos reconforta enormemente. A veces no nos conformamos con arrasar la estabilidad divina, y una vez que la casa está en ruinas, pulverizamos las ruinas: “Como luciérnagas/ cuyo óxido hace felices a los durmientes”. Establecemos con nuestro entorno una relación de egoísmo feroz, que nos lleva a ver las cosas sólo en función de nuestra especie: “Un melocotón reserva pura su piel/ para mi instinto”. Si no hay palabra para denominarlo, no existe. 

“No existir no es el problema. Tenlo presente”. Interior metafísico con galletas mira el mundo con ojos de niño sabio. Describe la experiencia de ser en un universo donde la esencia parece imposible. Alberto Santamaría registra imágenes, sonidos, la secuencia de actos inconsecuentes que se llama vida. “Huele a Francia”, dice. La metafísica no es lo que está más allá de la física, sino lo que viene después. Aspirar al orden demiúrgico mientras estamos vivos y además somos humanos carece de sentido. No es a eso a lo que estamos destinados. Al metafísico le interesa la ruptura, los vacíos de información, esos espacios o tiempos de la realidad donde el demiurgo se esmeró menos: donde el orden es vulnerable al ariete humano. No basta con ver: hay que penetrar el objeto con la mirada, hacerle sentir incómodo, humanizarlo. Hace falta inteligencia y su doble exacto: sentido del humor. La física busca la ecuación última que explique el cosmos: por qué hay orden y no caos. Más escéptica, la metafísica sospecha que la jerarquía es sólo un disfraz de la anarquía. 

Interior metafísico con galletas cuestiona lo superficial por el procedimiento de analizarlo hasta la extenuación. Construido por Einstein en 1905, nuestro universo tiene fisuras que el metafísico convertirá en abismos. Es el fin del significado, la razón. Es el no a la ley. Es la creación, esta vez humana, desde el principio. 

Fuente: El Cultural

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domingo, 24 de junio de 2012

Cenizas poéticas: antología mínima de estío



Mi sueño se hace cenizas.

Begoña Callejón, Cenicienta en sangre



porque el arte se debe construir sobre las cenizas de toda cultura anterior, sobre montañas  de cadáveres que hemos ido devorando para abonar nuestro estilo, nuestro gusto, nuestra verdad.

Raúl Quinto, Idioteca


para todas esas bocas que sólo masticaban cenizas de seísmos.
¡Alabanza!

Martín Espada, Soldados en el Jardín


las cenizas allí arriba desperdigadas aun antes de tocar suelo

Robert Juan-Cantavella, Los sonetos


Saltó
desde tus dedos una fina traducción de las cenizas

Fatena al-Gurra, Excepto yo


Realidad, de cenizas
es tu piel
y de costillas rotas
tu suelo.

Javier Corcobado, Yo quisiera ser un perro


¿Es la muerte un eslabón que huye
buscando las cenizas?

Teresa Domingo, Luzbel de penumbra


el poeta reducido a cenizas

pensé


el día que murió joan brossa

Juan Manuel Barrado, Fragmentos de cal


fue casi amor, cenizas

Elise Plain, Pan para la princesa


Hartos estamos de la ortopedia. Debemos levitar
por maldita justicia cósmica! Porque tras tres millones de años
dejando huellas sobre los caminos
el asfalto fresco
las cenizas de los volcanes que han sepultado a los nuestros
y los senderos de nieve por los que nos persigue el malo
ya está bien.

Ya nos va tocando.

Estíbaliz Espinosa, papel a punto de 



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sábado, 23 de junio de 2012

Dos poemas de Martín Espada para celebrar el día E




LECCIÓN REVOLUCIONARIA DE ESPAÑOL 

Siempre que alguien
pronuncia mal mi nombre,
quiero comprarme una pistola de juguete,
ponerme gafas oscuras,
inclinar mi boina,
peinarme la barba de punta,
secuestrar un autobús lleno
de turistas Republicanos
de Wisconsin,
y obligarlos a cantar
consignas anti-Americanas
en español,
y esperar
a que el SWAT bilingüe
nos sobrevuele en helicóptero,
y me suplique
que sea razonable


NUEVA NORMATIVA PARA LOS LAVABOS DEL INSTITUTO INGLÉS

Los chavales cascan en español 
en el lavabo
mientras el director
escucha desde su cabina

La única palabra que reconoce
es su propio nombre
y eso lo estriñe

Así que decide
prohibir el español
en los lavabos

Ahora ya puede relajarse

Martín Espada, Soldados en el jardín.
Traducción: Diego Zaitegui y Pedro J. Miguel
Ilustración: Carlos Horacio Valera
ISBN: 978-84-936617-3-1
Primera edición, 666 ejemplares numerados.
124 páginas.
PVP: 20 €

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viernes, 22 de junio de 2012

Pablo Gallo e Hiperhíbridos por Javier Menéndez Llamazares




Pablo Gallo, Hiperhíbridos
Prólogo: Eloy Fernández Porta
Textos: Basho Bin-Ho
ISBN: 978-84-15048-04-6
PVP: 18€
140 páginas microperforadas
Colección: Salamandria 9
Primera edición, 666 numerados.

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Fuente: Diario Montañés

Hoy Pablo Gallo y Alberto Santamaría en la Librería Gil de Santander




Pablo Gallo, Hiperhíbridos
Prólogo: Eloy Fernández Porta
Textos: Basho Bin-Ho
ISBN: 978-84-15048-04-6
PVP: 18€
140 páginas microperforadas
Colección: Salamandria 9
Primera edición, 666 numerados.



Alberto Santamaría, Interior metafísico con galletas
Prólogo: Rosa Benéitez
Ilustración: Elena Pedrosa
ISBN: 978-84-15048-08-4
PVP: 16€
62 páginas
Colección: Guairo, 11
Primera edición, 666 numerados.

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jueves, 21 de junio de 2012

El amor oscuro de los replicantes: 30 años de Blade Runner



Pablo Gallo, Hiperhíbridos.
Textos: Basho Bin-Ho
Prólogo: Eloy Fernández Porta
ISBN: 978-84-15048-04-6
PVP: 18 €

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Summertime



Sofía Rhei, Química.
Prólogo: Pedro Cañas Navarro
Postfacio: Antón Faedo
Ilustración: Jacqueline Toon
ISBN: 978-84-935544-6-0
PVP: 14 €


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miércoles, 20 de junio de 2012

Día Mundial del Refugiado: un día para no olvidar


Espejos de papel

           
La resolución OUC/76 de fecha 15 de mayo de 1999 se basa, a su vez, en la disposición D/14152w, declarante de los derechos y obligaciones contraídos por los estados demandantes y reconocidos en sesión plenaria legislativa por los demás estados miembros de la Asamblea General.

Después de arduos trabajos de retoque diplomático, encaminados a conseguir el acuerdo preliminar de ambas partes en lo referente a fronteras compartidas, la ya mencionada OUC/76 sirvió de base para un nuevo texto, marco inevitable de las posteriores negociaciones. Dos meses después, el pleno del Consejo Permanente aprueba la comunicación no vinculante CNVCP/1206, que supone, a su vez, la referencia preliminar de la resolución OUC/98.

A pesar del esfuerzo entusiasta de los países neutrales, las constantes refriegas fronterizas entre los ejércitos litigantes fuerzan la suspensión indefinida de todas las conversaciones de aproximación.

Pasadas doce semanas, las posiciones se relajan un tanto al acudir los negociadores a los textos precedentes: la resolución ASD/34 de 3 de febrero de 1956, la disposición consensuada DC/45527k, y la comunicación oficial plenaria YUP/4420q, hecha pública el 30 de marzo del mismo año.

La frecuencia de los combates remite, y se alcanza una esperanzadora estadística de 20,605 muertos al día, tras haber registrado el conflicto cotas de hasta el 205,341 de media en sus momentos más enconados.

Por vez primera, así mismo, la parte litigante A admite incluir en el diálogo a los desplazados, que, según estimaciones independientes, son más de cien mil en el caso del litigante B. Muchos funcionarios hablan entonces, fuera de micrófono, de una posible solución satisfactoria en un plazo de menos de diez años. Otros, mucho más optimistas, confían en lograrlo en sólo siete.

Sin embargo, la matanza del 28 de octubre frena los avances: mueren trescientos quince civiles del litigante A, y las conversaciones quedan en una vía muerta aparentemente definitiva.

El Consejo Permanente aprueba entonces, por medio de la comunicación  CNVCP/1217 del 12 de noviembre de 1999, el envío de fuerzas de interposición no beligerantes a la zona, pero la iniciativa es rechazada por hasta veinte estados miembros de la Asamblea General en la resolución  OUC/105 de 16 de noviembre de 1999.

Estancado el proceso, las acciones militares se recrudecen, hasta que en febrero de 2000 se producen los tímidos acercamientos que desembocan en la denominada Cumbre de Abril. La memoria de las sesiones insta al entendimiento pacífico de las partes, así como al respeto por las decisiones adoptadas en el seno de la legalidad internacional.

La Asamblea General, reunida de nuevo en pleno para tratar el asunto, aprueba por mayoría absoluta la resolución OUC/169, de 4 de junio de 2000.

Para entonces –permítanme, si son tan amables, la interrupción– ya había perdido a mi hija de seis años y a mi mujer, de tan sólo cuarenta. Mi primer hijo yacía enterrado en una fosa común desde 1997, y yo me pudría, ciego y casi sordo, en un campo de refugiados a mil kilómetros de las ruinas de mi casa.


Francisco José Martínez Morán, Peligro de vida.

lunes, 18 de junio de 2012

Idioteca de Raúl Quinto por Sofía Castañón


Encontrar las palabras para hablar de
Ilustración de Cristina Llorente








Ahora que llego al último poema de Ruido blanco (La Bella Varsovia, 2012) como quien llega de un paseo largo en el que el paso de los días importa poco porque nosotros secuenciamos de otra forma, ahora me atrevo a hablar de Idioteca. Tras casi dos años de lectura y relectura desde que llegó a mis manos. De imposibilidad para. De escasez para decir que. Todo este tiempo asumiendo que hablar de aquello que nos importa es mancharlo, distorsionarlo, aburrirlo. Como con todo, siempre, destrozamos al tocar. Pero con aquello que nos importa no queremos, no sabemos. Qué contar, por más que el entusiasmo grite “compartir”. Los lectores entusiastas no somos buenos para hablar de los libros que nos entusiasman. O no siempre.
Entrar en Idioteca tiene esa cosa de museo virtual, muy blanco, en el que nos paramos frente a pantallas. Como una sala con vídeoinstalaciones en la que perder la noción del tiempo y de las distancias para con el tiempo. El modo en el que los ítems, los temas, se hipervinculan en la mente de Quinto y cómo lo cuenta. La épica que hay tras el Coyote como un Sísifo con piedra ACME, como la metáfora del American Way of Post-industrial Life. Aprender y desaprender con Itten, un limón, un campo abrupto y amarillo, porque la representación de las cosas es representación. El autor dobla las cuerdas del tiempo para decirnos que Goya escuchaba “Shadow of a doubt” de Sonic Youth mientras pintaba su Perro ahogándose en la arena, la más angustiosa y al tiempo sensata de sus pinturas negras.

Si pensamos en el arte como elemento explicativo del mundo, las cronologías no son eje sino opción. Dice Alberto Santamaría en el prólogo “hologramas”, y no le falta razón, porque el recorrido a pies descalzos que el lector hace porIdioteca no puede ser en soportes analógicos. Sin rebobinar con esperas, todo se activa con la mirada, (si queremos decir digital, con la yema de los dedos, pero no). Esta galería de seres que lo son por lo que hacen, pintan, dicen, aguanta como funambulistas cuando cae sobre ellos la mirada de Quinto. Cuestionar sin miedo al anacronismo porque eso también es un constructo.
Por dónde andará Saussure piensa esta lectora, entre tanto pulso de significante y significado. Lo que es y lo que decimos. Y lo que entendemos y. Dónde andará el tipo y qué diría frente un café con los del círculo de Viena y Raúl Quinto. Lo que hay y su forma representativa, la elección de una forma y no otra para.
Cómo no pensar, después de cerrar el poemario Ruido blanco, que Quinto lleva tiempo diciéndonos que no nos entendemos. Y que no nos entendemos porque no nos da la gana, porque seguimos pautas que. Porque forzamos análisis y no miramos otros análisis. Se titula Idioteca y sin embargo es un libro tremendamente político éste que (como siempre) publica con cuidado y gusto El Gaviero Ediciones. Como si quienes pueblan las páginas de este texto híbrido estuviesen aislados del mundo, pero no la mirada.
A Raúl Quinto le preocupa el mundo en el que vivimos desde las formas en que lo interpretamos y expresamos. Es el verbo el que nos hace carne. Y qué hacemos entonces con el verbo, su plasticidad, su código. No todo vale, pero todo lo que vale puede, por un momento, intercambiarse.
Fuente: Blog de Sofía Castañón

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