martes, 28 de mayo de 2013

Barcos y dragones para El Gaviero

Ilustración de Paola Santos, 10 años.

"Si te acercas a mi pecho
un dragón blandito te quemará los ojos,
fabricando con tus pupilas una brújula
que me pierda en el pasillo hasta tu cuarto".
                                               Elena Medel, Vacaciones, 2004 

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lunes, 27 de mayo de 2013

Virginia Woolf como excusa para la complicidad

1. La librera.
Ana Amézcua, la librera, me adelanta que la editorial del mes x será Lumen y que traerá a la librería la exposición de piezas que ilustran la nueva edición de Un cuarto propio de Virginia Woolf. Me pregunta si querría acompañar a la editora, Silvia Querini, que dará una charla sobre la autora. Lo pregunta con cautela pues sabe que me da pánico enfrentarme al público y ante su sorpresa acepto. Me hace feliz la idea de conocer a una editora con la trayectoria de Silvia.

2. La  hija
Llamo a Luna, le cuento que presentaré a Silvia Querini en Almería. Luna se alegra, habla con cariño de la editora y me recuerda el día que salimos a comprar juntas Un cuarto propio.

3. La red social
Silvia y yo conectamos. Esto no debería importar pero el guiño cinematográfico me parece gracioso.

4. La escritora
Reviso viejas lecturas, vuelvo a los diarios, recomendación del poeta Javier Rodríguez Marcos. Me detengo en una señal al margen. La página está señalada con una tarjeta postal antigua, comprada en algún mercadillo. Un hombre me mira fijamente. Boticcelli es un autor de detalles. Boticceli siempre me roba el aire. Pero volvamos a la cita, en ella Virginia Woolf dice "el pasado es hermoso, nunca se comprende una emoción en su momento".

La lectura es igual de hermosa, pero no digo más, pues en el orden original de los acontecimientos, esta reflexión aún no se ha producido.


5. La hija secreta (de Virginia Woolf)
Leticia Bergé 

6. Las piedras
Me obsesionan -en ciertas posturas- la caverna de Platón,
la caña de Pascal, la almohada de Shonagon,
el sello del anillo de Spinoza, el brazo perdido de Valle y sus barbas
y las de Tolstoi y las de Whitman, similares en caos y alegría.
El maldito maletín negro de Benjamin
y la calidad de las piedras en el bolsillo de Woolf.

                                                   Estíbaliz Espinosa, papel a punto de 


7. La persiana
Vuelvo a la información desordenada, entiéndanme, a posteriori las conexiones se ven más claras. Silvia sube cada día la persiana de su despacho pensando en su responsabilidad con la vida y  la literatura. Virginia Woolf sube la persiana del pensamiento sobre la mujer de las escritoras más jóvenes.

8. La enfermedad
-Virgina Woolf: muerta / cáncer de agua
                                                   Luna Miguel, La tumba del marinero

9. El agua


Pienso en ti…

Como pipas en una placita

Ciega de…

Miguitas de pan a los estorninos

Wolf

Woolf

Sangre de poeta loco

Piret

Piedras al río

Piedras en los bolsillos y al Ouse

Woolf al Ouse

Lluviosa

Quién dice…?

Qué dice?

¿?

Madre…

Maite Dono, Sobras

10. Las respuestas
Cuando Ángel Arqueros y Teresa Claramunt leyeron a Virginia Woolf, intuyeron que un día x responderían con su experiencia a mis dudas?

11. La narradora, Un cuarto propio y la pregunta
Por mi parte, sólo quiero dejar constancia de que Virginia, con este libro, ha hecho más por mí que la mayoría de libros, hombres y mujeres. Como a día de hoy el cuarto propio y el dinero son difíciles para todos pero no inaccesibles por sexo, lo que necesitamos es el talento y que alguien nos diga al otro lado: señoritas, ya no hay más excusas.
No las hay. Ahora, a trabajar.

Y por ti Silvia, qué hizo por ti Virginia Woolf?

12. La editora
La lectura de Virginia Woolf es como el pasado para Virginia Woolf. Volver a Virginia es regresar a la emoción que nunca comprendimos, buscarla en otras voces y apuntalar con su sensibilidad un catálogo. Un catálogo es una casa. Silvia nos invita a pasar. Pasamos.


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domingo, 26 de mayo de 2013

Su vecino y él de Juan Manuel Gil para la resaca del Día del Orgullo Friki.


CLUB DE FANS

Este vecino es raro de cojones. Otra vez está en el ascensor disfrazado de eso negro. Ha vuelto a decirme que tras la escafandra siempre hay ojos que miran. Te aseguro que me han entrado unas ganas locas de golpearle la cabeza con el palo que lleva siempre. El día que me asuste al niño con sus estupideces lo mando al espacio de una patada en el culo. A ver si allí está a gusto. A ver si hay ojos o no tras la escafandra. Que sólo a un loco puede importarle una cosa así. Seguro que es él quien llama de madrugada al portero automático y se calla. Es un salido. ¿Sabes que una vecina dice haberlo visto desintegrarse varias veces en el descansillo de la escalera? Yo a estas alturas me lo creo todo sobre este capullo.

Juan Manuel Gil, Qué la fuerza te acompañe

Foto: Ana Santos Payán

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jueves, 23 de mayo de 2013

martes, 21 de mayo de 2013

Mayo por Angélica Liddell y Cristina Llorente

Ilustración: Cristina Llorente

1
Siento el calor como las mesas
Que les da el sol y nada más
Este mes de mierda
Estas flores de mierda
Quiero que todos tengan ganas de morir

2
Cuando me entero de que se ha matado una familia
En accidente de tráfico, camino de la playa,
Camino de una de esas estúpidas mini-vacaciones para infelices
Cuando me entero de que se han matado, me alegro.

3
A veces, en la cama, tuerzo las manos
Como si tuviera una enfermedad incurable
Si algún día yo me levantara y me echara a andar…
Sólo me quedan fuerzas para los milagros
Para bañarme en la piscina de los leprosos
El buen tiempo existe, a pesar de todo
No puedo comprenderlo

4
En mayo los hombres pisarán el cuello de las mujeres
Y pisarán el cuello de las mujeres
Y les dirán con la bota en el cuello
sonríe, puta, ha salido el sol, la vida es bella


Angélica Liddell, Almanaque poético, 2010


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viernes, 17 de mayo de 2013

Día de las Letras Gallegas + Día Mundial de Internet = Estíbaliz Espinosa = papel a punto de

Hoy celebramos el Día de las Letras Gallegas y El Día Mundial de Internet. En la gavia la suma de estas dos celebraciones tiene nombre de mujer: Estíbaliz Espinosa. Quien conozca a Estíbaliz entenderá perfectamente nuestra lógica matemática: navegante de primerapixel, interconectora, voz, descifradora, trama, capturadora, cosmonauta, scifipoeta...

El Gaviero tuvo la suerte de publicar en 2011 la versión en castellano de su maravilloso poemario papel a punto de. Hace a penas dos meses la autora quiso compartir con todos nosotros la versión original en gallego. Aquí os dejamos este regalo. Aquí os compartimos la música de Estíbaliz, aquí sus palabras sin tinta.

Pincha aquí

La ilustración de portada es de Thomas Allen
y en el interior encontramos una ilustración de Pablo Gallo.

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jueves, 16 de mayo de 2013

martes, 14 de mayo de 2013

150 años de los Cantares Gallegos de Rosalía de Castro

El próximo 17 de mayo se celebran 150 años de la publicación de Cantares Gallegos de Rosalía de Castro. Sirva esta imagen como pequeño homenaje a una de las obras más importantes de la poesía gallega y española del siglo XIX.

Rosalía de Castro BoopPablo Gallo, Hiperhíbridos, El Gaviero Ediciones
148 páginas micro-perforadas por el humor y por el amor a la literatura.
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lunes, 13 de mayo de 2013

Inopia de Juan Manuel Gil por N. N. Foquet

Imagen: Libros Fouquet

En el prólogo, Enrique Vila-Matas anticipa que encontraremos “una novela de género llamémosle híbrido, que reúne cinco historias unidas por el tema general de la desaparición” y de eso se trata.

Con una estructura extraña, donde se suceden brevísimos capítulos que avanzan hacía una inevitable cuenta atrás, con una gran habilidad narrativa para plasmar brevemente instantes de vidas diversas, con descripciones casi poéticas, sin una tensión real, el lector se siente atrapado por una historia en la que aparentemente no pasa nada, pero sucede de todo, donde la desaparición, en sus variadas formas y circunstancias, es el nexo de unión entre personajes diversos, simultáneos, con vidas conectadas pero que suceden paralelas. Relatos que se fragmentan y se alternan.

La construcción narrativa es original. Los saltos de una historia a otra no permiten al lector aburrirse con ninguna de las tramas; a la vez que la cuenta atrás de los capítulos crean la sensación de un inminente desenlace, una especie de agujero negro que va a arrastrando a los personajes y al lector hacia la desaparición y la huída.

Es innegable la habilidad como escritor de Juan Manuel Gil, si bien algunos de sus experimentos narrativos pueden desconcertar al lector y hacerle sentir que se está perdiendo algo, por lo que es recomendable leer Inopia de un tirón.

La edición del título es ya de por sí interesante. Inopia forma parte de la colección Troquel de El Gaviero Ediciones, en la que se da espacio a publicaciones de jóvenes escritores andaluces. La novela se presenta en forma de cuaderno con espiral que, a la vez que original, permite una cómoda lectura. Con la curiosidad de formar parte de tiradas numeradas (mi ejemplar es el nº 570). Estos cuidados detalles de edición aportan un valor añadido al libro, no siendo sólo un continente de palabras, sino un objeto artístico en si mismo.

Una lectura única en una edición original.

“Las posibilidades de salir indemne de una lectura, por suerte, son escasas” (J.M. Gil 2008:63)

Fuente: librosfouquet

sábado, 11 de mayo de 2013

Correspondencias

        Editar es reconocerse en los otros.           

                   "leer sonetos siempre me ha provocado hipo"

Christopher Morley, La librería ambulante, Periférica.



                      los sonetos vuelan en habitaciones amplias
                      cerradas a cal y canto desinfectadas pueden
                      rebotar
                      en sus paredes mullidas descansar en sus
                      rincones
                      la habitación de los sonetos pero
                      también irse para siempre
interfieren porque esconden

Robert Juan-Cantavella, Los sonetos, El Gaviero Ediciones

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viernes, 10 de mayo de 2013

Sobras de Maite Dono por Usue Juárez


Es pecado no volar cuando se tie­nen alas

Al igual que la voz poé­tica de Sobras (El Gaviero, 2013) escu­cha aten­ta­mente la mano izquierda de un tal Glenn y lo sigue por donde quiera lle­varla, así escu­cho yo a Maite Dono(1969) y la sigo por donde quiera lle­varme, “Si lejos, mejor que mejor/ A las arne­las pla­yas”, reto­mando sus pala­bras. Y asisto al poder, al hechizo que ejerce sobre mí su pala­bra poé­tica. Por­que la poe­sía de Maite Dono es ante todo sinó­nimo de liber­tad. Dono escribe como y sobre lo que quiere: “(Quede un espa­cio aquí para lo que se quiera)”, escribe, y, acto seguido, hace uso de ese espa­cio nuevo y rein­venta, invade. Por­que ella puede. Es capaz. Des­pués, con­ti­núo fiel con la lec­tura, la observo verso a verso y, justo cuando creía com­pren­derla, dibuja un círculo con la boca y se me escapa como un pez entre las manos. Viva. Libre. Y su voz se torna “Pez crucial/ Pez frágil/ Pez de calle/ Pez out of pecera/ Pez de la barbarie/ Pez sónico/ Pez urdidor/ Pez blablabla/ Pez pozo/ Pez susu­rro”, como ella dice.

Si alguien me pre­gun­tara por qué me gustó tanto la Maite Dono de Cir­cus Girl (El Gaviero, 2009) y por qué ahora me ha gus­tado tanto la Maite Dono de Sobras, no sabría que con­tes­tar de entrada. Pasa­dos unos segun­dos, me asal­ta­rían varias razo­nes y comen­za­rían a agol­parse una detrás de otra. Pri­mero, por la plu­ra­li­dad de voces que, mediante el empleo de los pun­tos sus­pen­si­vos, pare­cen rami­fi­carse a lo largo del poe­ma­rio pero que al mismo tiempo for­man una voz uní­voca repleta de mati­ces, dudas, súpli­cas (“Mátame/ Mátame/ Mátame/ Glenn mata a esta”), pre­gun­tas (“¿Qué haces remo­viendo mi mierda?”), sen­ten­cias (“Puta/ Tú no cono­ces la ciu­dad), pro­pues­tas (“Inva­dir de len­guas el espa­cio mixto de la boca/ Arrumacarnos/ Infec­tar­nos de silencio/ Olvi­dar len­guas maternas/ Abe­ce­da­rios”), obser­va­cio­nes (“Aún no he com­pren­dido ese pasaje y tu grito”) o des­crip­cio­nes del pai­saje inte­rior (“Ella cie­rra los ojos/ Al pai­saje nevado/ Por donde una y otra vez cami­na­mos la tristeza/ La nieve que existe está toda dentro/ Por muy blan­cas que se hagan las cumbres/ Sólo espectros/ …)”).
Segundo, por ese poder de rein­ven­ción del que se ha hablado. Por ejem­plo, en la capa­ci­dad de vol­ver a hablar del “cuervo” y de mos­trar este ani­mal desde otro prisma, junto a un pai­saje que la poeta pue­bla de per­so­na­jes excén­tri­cos (“Los pája­ros de nom­bre cuer­vos inva­den la pra­dera pretérita/ Esos negros ala­dos comían ingen­tes can­ti­da­des de gusanos/ Y alguien llo­raba en la ducha/ Y entre las camelias/ Y se daba cabe­za­zos con­tra una piedra/ Y hacía coreo­gra­fías en su cabeza/ Y encon­traba esque­le­tos de pájaros/ Que cla­vaba en puertas/ Que eran cua­dros”) e imá­ge­nes mor­bo­sas o, si no mor­bo­sas, que cau­san extra­ñeza:”Tam­bién maté a un pollo por­que lo amaba demasiado/ Era blanco y lo llené de agua con una cuchara/ Reventó como una vieja presa/ Quise morir de algo/ Fracasé/ …/ Eres sólo un cajón, sólo un cajón/ Estoy lleno de cajones/ Me odio”.
Por­que, me repito, esta escri­tora se atreve, expe­ri­menta y no se queda a medio camino en la mera inda­ga­ción. Lo con­si­gue. Uti­liza el sexo, uti­liza voca­blos como “puta” del mismo modo que uti­liza “grito”, “frío”, “sopita” o “Venus”. Y todo casa. Y nada queda fuera de lugar, por­que los tex­tos se entre­te­jen mediante un mate­rial que no deja res­qui­cios ni bre­cha alguna: la poe­sía. En estado puro.
Por­que sus poe­mas son extra­ños y pican como una herida, enton­ces tú ras­cas y ras­cas, per­fo­ras. Y llega el poema-morbo, la ima­gen que espanta y atrae al mismo tiempo, el ritmo, una espe­cie de caden­cia donde aflora el talento musi­cal de Dono. Poe­mas que pene­tran pri­mero como un grito y te habi­tan luego como un eco y hablan de una grieta que, en fun­ción del lec­tor, puede tomar cuerpo de una u otra forma, pero es grieta uni­ver­sal, grito y silen­cio. De ahí que todos reco­noz­ca­mos sus síntomas.
Por­que sólo ella escri­bió los ver­sos “Sal fuera de mí/ Déjame en mi silencio/ La ven­tana por la que entraste sigue abierta/ Creo/ Ven a mí y jódeme/ Cie­rra esa puta ven­tana de una puta vez y quédate/ Qué es la pureza?/ Tú lo sabes?/ Jódeme” (Cir­cus Girl) y por­que sólo ella ha escrito“Con las uñas y los dien­tes del silencio/ he arran­cado len­ta­mente esta carne caliente/ Humeante carne de amar/ Humeante mar­mita de emoción/ Emoción-revolución/ Sólo siento/ Sólo soy esto/ Te jodes/ …/ Ahora sién­tate y escucha/ Esta­mos hechos/ Aban­dona a Kant y jódeme/ Jódeme/ El uno para el otro?”.
Por­que no hay muchos poe­tas que sean capa­ces de aga­rrar el dolor y la nada en un puño y lan­zár­noslo hecho poema. Y Maite Dono lo logra.
Por eso.

Fuente: Koult

jueves, 9 de mayo de 2013

Celebrar Europa?

En el la gavia lo hacemos recordando la pieza número 13 de "Fragmentos de una historia de Europa", perteneciente a Crea Mundos y te sacarán los ojos de Pablo López Carballo.



13
No podría negarlo. Un cuerpo dividido en fragmentos, cincuenta y seis según supe luego, estaba en el congelador de su cocina, en su casa. Dijo no saber nada. No había pruebas contra él, sólo su congelador lo relacionaba con el crimen. 

Puede que pasaran varios meses desde el despiece. La casa fue un cúmulo de pruebas pero, el día en el que un policía abrió el congelador, no había nada. Sólo un cuerpo, preparado en bolsas, como un cordero para ser metido en el horno. El resto de la casa reposaba en orden. Estaba claro que mentía. Nadie congela cuerpos troceados en casas de extraños y mucho menos sin dejar huellas en ningún sitio. 

¿Para qué quería el cuerpo? No lo sé. Se pudo recomponer entero, así que descartaron el canibalismo. 

Nada lo relacionaba con el crimen pero había convivido con el cuerpo en su congelador durante varios meses y después había cambiado de piso. Es imposible no abrir nunca el congelador de tu propia casa, siempre se necesita algo, un cubito de hielo o congelar las sobras de una comida. Estaba claro que mentía, él era el asesino. 

Cualquiera puede comprar una sierra, heredarla o pedirla prestada en el trabajo. Lo extraño sería que alguien troceara un cuerpo y lo metiera en el congelador de otra persona. 

Encontraron restos de alimentos adheridos a los tejidos. Los cotejaron con muestras de todos los restaurantes del país e invernaderos activos desde hace veinte años hasta la fecha. Nada coincidía, era imposible determinar dónde había comido por última vez. Estaba claro quién era el asesino, pero sus palabras eran infranqueables.


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martes, 7 de mayo de 2013

Shadow: pequeña antología de la oscuridad


Foto: Ana Santos Payán
sombras en las que creemos haber visto algo
Estíbaliz Espinosa, papel a punto de

Su corazón es un nervio nocturno que se atora a las sombras del cuerpo
David Meza, El sueño de Visnu

suben las sombras del dolor,
se alejan los recuerdos
y se moja el mar de luz
Carles Duarte, Los inmortales

La vida se detiene aquí. Sombras cálidas abrazan mi destino.
Begoña Callejón, Cenicienta en sangre

Te preguntas si desde fuera
habrá forma de nombrar las sombras.
Harkaitz Cano, Alguien anda en la escalera de incendios

–Sí, cariño, todo está bien– te ofreceremos una de sombras para
que puedas perderte.
Natalia Manzano, Apnea

volar a muchos
centímetros del suelo hablar con las sombras
Maite Dono, Circus girl

Mi amor siempre viaja en tren
a la velocidad de las sombras
que alivian la violencia solar.
Javier Corcobado, Yo quisiera ser un perro

me debato entre sombras
y alfileres de agua
Raúl Quinto, Qué la fuerza te acompañe

Quizá hubieses querido
proyectar en tus palmas, por las sombras,
sobre el temblor de todo lo tocado
el animal del miedo que eras tú.
Lorenzo Oliván, La noche a tientas

Las sombras no
mellan el resplandor:
la luz es sólida.
Eduardo Moga, Los haikús del tren


Vistiendo sombras
Ana Gorría, Araña

ser sobre la tierra
y no ser
sino sombras
nómadas bajo la vía láctea
Juan Manuel Barrado, Fragmentos de cal

Sobre la pantalla del televisor
sintonizado en un canal de cocina
nuestra sombra se llena
lentamente
de nieve gris
y ruidosa.
¿Qué nos habrá traído hasta aquí?
¿Qué será eso que nos hipnotiza
más allá de la materia?
Alberto Santamaría, Interior metafísico con galletas

Y corro entre los fantasmas
Que me dan la leche de sus sombras irisadas
Y veo a mi madre
Y corro
Y me corro
Maite Dono, Sobras

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miércoles, 1 de mayo de 2013

May de force be with you: oferta galáctica

Que la fuerza te acompañe el cuatro de mayo suena redundante (en inglés). Lo que no será redundante es el regalo que recibirás si compras en la tienda on-line de El Gaviero, cualquiera de los libros de su catálogo, desde el 2 al 4 de mayo de 2013. 

El próximo 4 de mayo se celebra el día Mundial de la Guerra de las Galaxias, para celebrar fecha tan simbólica hemos decidido regalar un ejemplar de Que la fuerza te acompañe. Proyecto de trilogía poética. Se trata de una colección de textos poéticos sobre diferentes secuencias y personajes de la saga galáctica de George Lucas que se presenta ilustrada y en formato bilingüe español-inglés.

Haz tu compra de cualquier libro de nuestro catálogo, envíanos un correo a elgaviero@elgaviero.com indicándonos tu personaje preferido de la saga y añadiremos a tu pedido un ejemplar de esta fantástica antología scifipoética.


Que la Fuerza te acompañe. May the Force be with you
Colección: Salamandria
Prólogo: Luis Alberto de Cuenca
Ilustración: Raúl Concheso
Autores: Harkaitz Cano, Lorenzo Oliván, Raúl Quinto, Elena Medel, Javier Rodríguez Marcos, Antonio Lucas, Rafael Espejo, Matías Miguel Clemente, Basho Bin-Ho, Lara Cantizani, Ana Gorría, Luis Alberto de Cuenca, Alejandra Vanessa, Vanesa Pérez-Sauquillo, Ana Merino, Eduardo García, Álvaro Salvador, Carlos Marzal, Rafael Ramírez Escoto, Juan Manuel Gil, Estíbaliz Espinosa.
Traductores: Tony Begley, Cayetano Salvador, Ángel Arqueros
ISBN: 84-934411-0-4 
PVP20,00 €

Sobre el libro puedes leer este artículo de Juan Bonilla en El Mundo.


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